Cuento Nena/e de María Alejandra Araya
Nena no se ensucia. Nena no se trepa a los árboles, ni corre con un palo entre las piernas como si fuera un caballito porque después le dicen machona y se hace la fama y cuando es grande no se casa. Nena juega a las visitas con la muñeca y el jueguito de cocina que le regaló la madrina. Nene tiene los autitos, o las pistolas de vaqueros con las que anda piuj, piuj por toda la casa, tirando todo. Nena saca los juguetes pero luego los ordena como una señorita. ¡Qué es eso de dejar todo tirado! Nena ordena. Nene no.
Nena pasea las muñecas como si fueran bebés, los cambia y les da la leche. Nene no. Nene hace hondas para hacer puntería con las torcacitas. Nena juega a la mamá. Nene no. Nene juega al fútbol y rompe las zapatillas y se tironea de la ropa. Nena no. Porque nena no se ensucia. Nene sí.
Nena la ayuda a la mamá a arreglar la casa, a hacer la limpieza con la escobita y el pequeño lampazo del juego ese que le regalaron. Nene se embarra y se cae y se pega de fuerte que anda en la bicicleta. Pero nene no llora. Nena sí. Nene no llora porque después le dicen mariquita y se hace la fama y de grande se burlan de él.
Nena anda en bicicleta pero como paseando con sus amiguitas, no devorando el viento hacia adelante, echando el cuerpo por sobre el manubrio. Nena anda despacio. Nene no.
Nena pone la mesa mientras su mamá prepara la comida. Nene no. Nene llega y pregunta qué hay para comer y aplaude si hay milanesas con papas fritas e insulta si hay verduras. Nene insulta. Nena no. Nena levanta la mesa y lava los platos con mamá. Nene no. Nene se desliza para jugar en la siesta a los barquitos en la cuneta.
Nene juega al Dragón Ball Z dando patadas a los otros: la patada voladora que le dicen. Se revuelca en el piso peleando de mentirita como en la tele. Nena no. Nena juega al arroz con leche y a la farolera. Nena juega con las nenas. Nene con los nenes.
Pero nena ya está cansada de que le digan qué tiene que hacer y cómo tiene que jugar. Cansada de que ella siempre tiene que hacer cosas de nena y él cosas de nene. Porque nena quería jugar como nena y también como nene. Nena quería elegir qué hacer y cómo jugar. Fue en ese momento que a nena se le ocurrió una idea.
Como nene anda piuj, piuj por toda la casa, tirando todo, entonces nena, antes de irse a jugar con sus amiguitas, rompió el jarrón con flores que estaba de adorno en el living. Y el único culpable fue nene porque nene juega como Dragón Ball Z. Nena no.
A nene le pegaron y lo pusieron en penitencia y no pudo ver el Dragón Ball Z por una semana. Nena regresaba a la casa con saltos de canguro, pensando qué le habría pasado a nene. Nene lloraba y se refregaba la cara y decía que él no había sido. No nene, decía nena, nene no llora. Nena sí.